En la fria noche del Jueves Santo, a las once de la noche unos toques suenan en la puerta de Santa Marta, se abren las puertas y aparece en la oscuridad el Santísimo Cristo de la Fe y el Consuelo.
Toca la primera marcha y el Cristo se empieza a elevar. Muchisimos nazarenos acompañan a esta imagen que recorre las calles de Martos en la Madugá. El rocío empieza a caer mientras los nazarenos mueven sus cadenas, produciendo un ruido que marca el paso de los hombres de trono.
Este año por suerte no se quedó en casa como nuestros hermanos de la Oración.
Un año más el Cristo de la Fe y el Consuelo, acompañado por sus “negros”, realizó su estación de penitencia en las fria noche del Jueves Santo y Martos lo esperó en cualquier balcon , en cualquier bocacalle o en cualquier rincón.
TEXTO: Víctor Manuel Albín López
FOTOGRAFÍAS: Juan Antonio Lara Garrido
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